Asuan

Asuán es la antigua ciudad de Swenet la cual fue frontera del Antiguo Egipto por el sur. Supuestamente el nombre de Swenet se deriva de la deidad con el mismo nombre. Este dios fue identificado más adelante como Ilitía por los griegos e Ilithya por los romanos durante su ocupación del país. El nombre egipcio de la ciudad aparece en multitud de monumentos egipcios y en escritos como el Libro de los Muertos o el Papiro de Turín.

Egipto siempre comenzaba en Swenet debido a que la ciudad está inmediatamente debajo de la primera catarata y la navegación desde aquí al delta era posible desde esta posición sin encontrar ninguna barrera.

Las canteras de piedra del Antiguo Egipto se localizaron aquí y sobre todo la roca granítica llamada sienita. Estas piedras eran usadas para crear estatuas colosales, obeliscos y los lugares santos que están en todas partes de Egipto, incluyendo las pirámides; además aún se pueden observar en la piedra natural, los restos de los picapedreros que trabajaron en la zona hace 3000 años.
Bajo cada dinastía la ciudad fue utilizada como guarnición y fue aquí donde se imponían los peajes de los barcos que pasaban desde el sur hasta el norte. 

El Nilo se desbordaba anualmente, cuando las aguas procedentes de Uganda y Sudán fluían hacia el bajo Nilo en verano. Desde la más remota antigüedad, estas crecidas fueron las que convirtieron las tierras próximas al río en una fértil vega, ideal para la agricultura, al dejar un sedimento de nutrientes y minerales en el suelo, el limo. Sin embargo, la impredecible alternancia del nivel de las crecidas conllevaba a veces la pérdida de cosechas enteras por anegamiento o sequía y la consiguiente hambruna en la población, por lo que se consideró necesaria la construcción de una presa que regulara el nivel de las inundaciones para proteger las tierras de labor y los campos de algodón.

Se han construido en esta zona dos presas: la nueva Presa Alta de Asuán y la menor y más antigua, Presa de Asuán o Presa Baja de Asuán. 

La comunidad arqueológica advirtió de los numerosos monumentos antiguos que quedarían sumergidos y la UNESCO patrocinó una operación de rescate a lo largo de los años 60 que permitió la localización, desmontado y traslado a zonas más elevadas, como el Templo de Abu Simbel, o su donación a los países que colaboraron en el rescate, como el Templo de Debod instalado en Madrid (España), de 24 de esos complejos. La contención de las aguas formó un inmenso lago artificial, el Lago Nasser, que cubrió la mayor parte de la Baja Nubia y obligó al traslado de 90000 personas. La producción eléctrica se inició en 1967, proporcionando la mitad de la electricidad consumida en el país y permitiendo el inicio del suministro eléctrico también a aldeas y pueblos. En el lago se instaló una industria pesquera.

Los técnicos no tuvieron en cuenta el impacto sobre el entorno, la flora, la fauna y los habitantes locales, que perdieron su tierra y modo de vida tradicional. Las regulares crecidas del río desaparecieron con graves consecuencias: sedimentación excesiva aguas arriba, erosión aguas abajo, desaparición de especies migratorias, disminución de las poblaciones de peces autóctonos, destrucción y salinización del Delta (al disminuir el caudal el mar ha penetrado en la desembocadura) con penetración de especies marinas, aumento del nivel freático, contaminación del río con fertilizantes, herbicidas y pesticidas de la moderna agricultura para paliar la disminución de fertilidad y aumento del riesgo sanitario al crear los nuevos canales de riego y el gran lago un hábitat para animales transmisores de enfermedades como el mosquito de la malaria.2